Tambores en el vientre

Ago 17, 2012 3 Comentarios por

Mar Rodríguez. Granada.

Sólo cuando bailo siento la vibración de la vida en mis caderas, elixir de juventud, pasión árabe inmortalizada en un gesto, en un coqueteo de miradas que se funden con la luz de la luna, el calor del sol, el poder de lo humano, el placer de lo divino.

Envuelta en velos de seda, la música recorre mi cuerpo, shimmy interminable conecta tierra, cuerpo y alma.

Amo cada nota, cada ritmo, cada melodía.

Pies de alas, brazos de serpiente, cadera de fuego, tambores en el vientre.

Me fundo con la brisa de los sueños.

Sueños enlazados llenan mis días de belleza, alegría, espiritualidad y creatividad, envolviendo cada pensamiento, cada instante en el tiempo.

Búsqueda magistral de mi propio espíritu, que me susurra al oído, encontrándonos cara a cara, viéndonos frente a frente, vislumbrando mi propia esencia, ahuyentando cualquier pensamiento negativo, cualquier intención de daño ajeno.

Amo cada nota, cada ritmo, cada melodía.

La fortaleza está en mí cuando danzo, los crótalos dejan rastros de aromas florales en cada giro envolvente, vueltas y vueltas alrededor de mi propio eje, eje que guía mis pasos, anclados mis pies descalzos al suelo, madre tierra que me vio nacer, tierra fértil que me hizo parir, tierra de todas las razas presentes en mi sien, ávidas de mí; semilla inmortal que abona mi ser, que enriquece mi sendero, haciéndome crecer, haciéndome creer, en ti, en la ilusión de vivir, en la meta de compartir, mis anhelos que son los tuyos cuando me viste bailar, y quisiste avanzar, en el mismo sendero, en la misma dirección…

Amo cada nota, cada ritmo, cada melodía.

Así, gitanas moras todas unidas en el que fue el nacimiento de mi Granada, danzando en el aljibe, sintiendo sus orígenes bajo los pies desnudos de mujeres que claman al cielo, mostrando sus vientres, sus ojos rasgados, sus muslos prietos endurecidos por la experiencia de ser mujeres en un mundo de hombres, y salir altivas, erguidas y llenas del orgullo de ser, de sentir, de luchar, de dar…

Amo cada nota, cada ritmo, cada melodía.

Darbuka, nay, qanún… combinación hechizante que me lleva a la risa del movimiento de mis fantasías, coreografías llenas de quimeras que dejan al que disfruta de las mismas obnubilado por el contagio que se transmite, cultura, técnica y pasión en un solo cuerpo con una sola alma.

Alma enamorada de la danza, amor que acuna las estrellas, en una cintura de mujer entregada que, a ritmo de la percusión, impacta en el universo, iluminando cada rincón silencioso, llenándolo de torbellinos de júbilo.

Amo cada nota, cada ritmo, cada melodía.

Dame tu mano, siente la energía dentro de ti, ondula tu silueta al ritmo del bendir, canta, baila, sonríe, deja atrás lo que te ancla y te impide ser tú. Descubre la mujer que hay dentro de tu pecho, escucha tu corazón, oye sus latidos, no dejes que aminoren sus pulsaciones.

Abre tus brazos bajo la lluvia, en un ritual de encuentro contigo misma, con la naturaleza que hay alrededor de tu pelo, creciendo robusto bajo tus hombros, sosteniendo los brazos de genio que mecen tus manos, ofreciendo caricias de lejos al danzar.

Únete a mí, a mi falda de arco iris, a mi maná oriental, a mis inciensos, a mi flor de loto.

Entrégate a la danza, entrégate a la vida…

Amo cada nota, cada ritmo, cada melodía.

Mar Rodríguez.

Añil News, Cartas de los Lectores

3 Comentarios para “Tambores en el vientre”

  1. Paqui says:

    Que bonito!! Mar , precioso tu escrito me encanta

  2. Mª José Gómez Pérez says:

    Palabras que son pasos, que son pies y alas que vuelan, que trasladan ganas por bailar, por sentir, por liberarse de anclajes, por vivir. Palabras que llegan muy adentro, con energía de querer salir en movimiento. Magnánimo.

  3. Mimish says:

    Bello escrito, ¡me encanta! Muy buena descripción, estoy contigo. Gracias por estas palabras. Mimish de OUYUNI BARCELONA

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